Moda post-COVID19: ¡Saca tu hilo y aguja!

Texto de Ana Laura Yáñez

Si bien la ropa es una necesidad cotidiana y para muchos una importante expresión de individualidad, el modelo actual para su fabricación y eliminación es la causa principal de muchos impactos ambientales. La pandemia que estamos viviendo actualmente podría representar una oportunidad para un cambio de paradigmas si nos armamos con hilo, aguja y un poco de creatividad.

La industria de la ropa libera medio millón de toneladas de microfibras al océano cada año, lo que equivale a más de 50 mil millones de botellas de plástico. Las microfibras son probablemente imposibles de limpiar y pueden entrar en las cadenas tróficas. Además, la búsqueda del crecimiento económico a toda costa ha hecho que esta industria esté poblada de injusticias éticas y ambientales –desde la compra de materia prima y la producción hasta la distribución de productos–, que carezca de transparencia en el ámbito de responsabilidad socioambiental y ejerza un enorme poder sobre su cadena de suministro (Si quieres saber un poco más sobre el costo real de las prendas, te recomiendo leer la columna ¡La ropa que traes puesta es carísima!).

Imagen 1. Desperdicio de «Fast fashion». Imagen tomada de WTVOX.

Hemos sabido durante décadas que la industria de la moda está en el camino equivocado y no es ningún secreto que necesita un cambio desesperado. Un modelo de negocio cuyo objetivo es maximizar las ganancias para unos cuantos, tiene repercusiones ambientales y sociales. Sara Maino, editora en jefe de Vogue Italia, ha declarado recientemente: «No hemos respetado el planeta hasta ahora y de alguna manera esta pandemia es un mensaje muy pesado. El cambio tenía que hacerse. Todos pensaron que el cambio sucedería gradualmente, pero ese no es el caso. El cambio tiene que hacerse ahora, y rápidamente”.

Algunos consideran que se necesita una crisis para formar una táctica. ¿Será que finalmente estaremos frente a la consolidación de prácticas de moda sustentables? Hay dos caminos posibles a seguir cuando cese el estado de pandemia. Por un lado, podríamos presenciar un cambio radical en los hábitos de consumo, como la reducción en la demanda de productos innecesarios y el incremento en las compras online. Es decir, que los consumidores comprarán menos, pero comprarán productos de mejor calidad. Cambio promovido por la urgencia de aprovechar al máximo nuestra salud, libertad, vitalidad y con suerte, nuestro planeta. Los tiempos de cuarentena han dado un golpe duro en nuestra consciencia consumista. En respuesta, surgirá un nuevo mundo de la moda. Por el otro lado, los consumidores volveremos a comprar exactamente como lo hacíamos antes de la pandemia.

En el campo de la ropa, este primer escenario se ha promovido desde 2017 en Europa, cuando se lanzó el informe de la Fundación Ellen MacArthur “Una nueva economía textil: rediseñando el futuro de la moda en Londres”. El informe , creado por la Iniciativa de Fibras Circulares y respaldado por más de 40 marcas de moda influyentes, empresas líderes, ONG, organismos públicos y expertos. Llama a la industria de la moda a adoptar una nueva visión y crear colaboraciones entre industrias para lograrla. Presenta la visión de un nuevo sistema basado en los principios de la economía circular; sistema de aprovechamiento de recursos donde prima la reducción, reutilización, así como el reciclaje de los elementos y en donde los residuos se convierten en recursos. Este modelo busca siempre aumentar la durabilidad de los productos, ofreciendo beneficios a la economía, la sociedad y el medio ambiente.

En una nueva economía textil, la ropa se diseñaría para durar más, usarse más y alquilarse fácilmente, revenderse y reciclarse, y no liberaría toxinas ni contaminación. Explorar nuevos materiales, ser pioneros en modelos de negocios, aprovechar el poder del diseño y encontrar formas de escalar a mejores tecnologías y soluciones son todos necesarios para crear una nueva economía textil.

El segundo camino a seguir después de la pandemia es opuesto al anterior en muchos sentidos: expertos en retail (sector económico que engloba a las empresas especializadas en la comercialización masiva de productos o servicios uniformes a grandes cantidades de clientes) aseguran que pasado el periodo de cuarentena y de regreso a la vida cotidiana, los consumidores volverán a comprar en tiendas físicas, de la misma manera que lo hacían dos meses atrás. Ejemplo de este escenario fue lo ocurrido en Francia, cuando a pocos días de levantar el confinamiento, cientos de personas se dieron cita para la reapertura de ZARA y así poder ser de los primeros en adquirir mercancía de la firma perteneciente al aglomerado de Inditex.  En este caso, la moda volvería a basarse en el modelo lineal anticuado de tomar-hacer-deshacer, derrochador, contaminante y sin responsabilidad social con sus trabajadores.

En lo personal, y a juzgar por la fuerza que están tomando movimientos en redes sociales como #WhoMadeMyClothes y #PlanetFairTrade -respaldados por organizaciones como Fashion Revolution-  y la conversación abierta sobre la idea de que las personas y el planeta deben ser lo primero, el escenario del cambio radical en los hábitos de consumo me parece más probable o por lo menos deseable. La pandemia ha detenido la producción y el comercio global, ahora es momento de garantizar que la industria funcione para las personas y el planeta.

¿Qué está en nuestras manos?

No podemos simplemente pedir a las empresas de moda que se comporten de manera diferente. Están haciendo lo que están diseñados a hacer: crecer, ganar y, en última instancia, aumentar las ganancias.

Pero a medida que los consumidores y los votantes moldean sus preferencias frente a los peligros ambientales y sociales; los modelos comerciales deben transformarse, así como los gobiernos deben responder con una visión audaz de la nueva economía.

Es aquí donde entra nuestra oportunidad para ser parte de una revolución en la moda. Prácticas como la reparación y el zurcido (una técnica para reparar agujeros o áreas desgastadas en prendas de punto) nos ayudan a desarrollar una relación profunda con nuestra ropa, a entenderla mejor y nos damos cuenta de que es un producto directo de los recursos de la tierra y los esfuerzos de los trabajadores. Por lo tanto, esto nos ayuda a cuidarla mejor a largo plazo. Es una forma crucial de contrarrestar una mentalidad de disposición hacia la ropa y frenar el desperdicio textil al tiempo que ofrece una sensación de orgullo y expresión creativa.

Iniciativas colectivas como #DoItYourself o #Reinventando, empujadas por Fashion Revolution, abren la puerta de la creatividad y nos brindan la oportunidad de vestir diferente al resto. De reconstruir prendas de valor latente, reimaginar y reinventar nuestro propio concepto de ”moda”. Incluso de deconstruir el arcaico concepto unificado de lo que es vestir “bien” o “mal”.

Esta actividad tampoco requiere mucho tiempo (aunque muchos de nosotros tenemos el privilegio de contar con tiempo de sobra en esta cuarenta). Volver a colocar un botón o arreglar un dobladillo lleva solo unos minutos y ofrece una gran cantidad de beneficios mentales y físicos (cosa que nos hace falta a la gran mayoría).

Los intercambios de ropa, círculos de reparación y compras de segunda mano son actividades comunitarias de rápido crecimiento que serán aún más relevantes a raíz de la pandemia mundial. Oficios tradicionales muy comunes en México como las reparadoras de ropa y calzado podrían retomar su importancia y volverían a cobrar fuerza si nos involucramos en el ejercicio personal de aumentar la durabilidad de nuestras prendas.

Imagen 2. Reparadora de calzado tradicional. Fotografía tomada por Ana Yañez

Este enfoque profundamente personalizado y empoderado tiene la capacidad de cambiar la industria de la moda a largo plazo a raíz del COVID19. La costura interrumpe el modelo lineal actual para adquirir y deshacerse de la ropa, y tanto los actores clave de la industria como las nuevas iniciativas han tomado nota de los deseos de los consumidores.

Al día de hoy ya existen opciones más sustentables de consumo

Grandes marcas, como Levi’s®, se han dado a la tarea de combatir el Fast fashion con la creación de las Levi’s® Tailor Shop donde les podrán coser parches y botones a tus denim o ajustarlos para extender su tiempo de vida. Marcas más independientes, mexicanas y de menor impacto como basura se dedican a transformar desechos textiles en accesorios a precios muy accesibles. A nivel local, proyectos emergentes como Pickled punk en Aguascalientes,  LAMALA, Maclovia o Jugo de skarabajo en Ciudad de México, invitan a rescatar, intervenir, reinventar y reconstruir prendas y accesorios  olvidados en piezas únicas. La Ciudad de México está llena de proyectos emergentes que son una excelente opción de consumo y trueque, pero este tema lo tocaremos más a fondo en otra ocasión.

Imagen 3. Mini-colección de ropa rescatada.Tomada de @basura.mx

Así que te invito a sumergirte en los cajones de tu mamá, tu tía o tu abuela, tomar una aguja, un hilo y unas tijeras, depurar tu closet, seleccionar prendas que ya no usas o que te parecen aburridas y echar a volar tu imaginación. Quién sabe, a lo mejor eres la siguiente Coco Chanel o el siguiente Gianni Versace (con consciencia social y ambiental). Pero si lo tuyo no son las habilidades manuales, ve preparando la ropa que ya no quieres, porque seguramente los intercambios de ropa serán una constante en la época post-COVID19. Haz que estas prácticas se vuelvan parte de tu vida, sigue cosiendo, intercambiando, alargando la vida de tus prendas y comprando en tiendas de segunda mano, diseño mexicano independiente o en marcas con responsabilidad ambiental y social cuando todo esto termine. Y siempre pregúntate #WhoMadeMyClothes.

Imagen 4. Intervención de sudadera.Tomada de @lamala_store
Referencias

Ellen Macarthur Foundation, 2017, One garbage truck of textiles wasted every second: report creates vision for change. Recuperado el 30 de abril de 2020 de https://www.ellenmacarthurfoundation.org/news/one-garbage-truck-of-textiles-wasted-every-second-report-creates-vision-for-change 

Fashion Revolution, 2020, Don´t stop sewing after the pandemic. Recuperado el 5 de mayo de 2020 de https://www.fashionrevolution.org/dont-stop-sewing-after-the-pandemic/ 

Fashion Revolution, 2020, A fasion Revolution is coming. Recuperado el 1 de mayo de https://www.fashionrevolution.org/a-fashion-revolution-is-coming/ 

Viva la moda, 2020, ¿Qué pasará con la moda post COVID19? Recuperado el 11 de abril de 2020 de http://www.vivalamoda.com.ar/blog/trend-alert/que-pasara-con-la-moda-post-covid19-3012 

Luxiders, 2020, ¿Cómo afectará el COVID19 a las tendencias de moda futuras? Recuperado del 8 de mayo de 2020 de https://luxiders.com/es/covid-19-tendencias-moda/ 

VOGUE, 2020, Post-Pandemic, Fashion Must Value Quality Over Quantity, Says Vogue Italia’s Sara Maino. Recuperado el 8 de mayo de 2020 de https://www.vogue.com/article/sara-maino-vogue-italia-coronavirus-impact-sustainability-fashion-shows

Foto de portada tomada de Shanna Camilleri en Unsplash

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