Los incendios del Amazonas contribuyen al derretimiento de los glaciares andinos

Esta es una traducción al español autorizada de un artículo de Eos.

Esta traducción fue posible gracias a una asociación con la American Geophysical Union. Traducción de Josué E. Esparza Escalante y Alejandra Ramírez de los Santos

Investigaciones recientes revelan que las emisiones de carbono negro producidas por los incendios en el Amazonas causan que los glaciares en los Andes absorban más radiación solar y se derritan más.

El glaciar Zongo, visto en enero de 2010, se encuentra en Huayna Potosí, a unos 25 kilómetros al norte de la capital de Bolivia, La Paz. Una nueva investigación indica que las partículas de carbono negro de los incendios en la cuenca del Amazonas pueden alcanzar y contribuir al derretimiento de Zongo, y probablemente también de otros glaciares andinos tropicales. Crédito: Timothy Oleson

El verano pasado, los incendios que se extendieron por el Amazonas, recibieron atención a nivel mundial. En agosto de 2019, se triplicaron los incendios forestales activos en la Amazonía brasileña en comparación con  agosto de 2018, y hubo más que en cualquier agosto desde 2010. Este aumento se atribuye en gran medida al desbroce de tierras para la tala y la agricultura: en julio de 2019 hubo casi 4 veces más deforestación que el promedio de julio de 2016 a 2018.

A medida que la biomasa ardía, producía enormes columnas de humo que iban hacia la atmósfera. Científicos mostraron en una nueva investigación, que las partículas de carbono negro del humo pueden caer sobre los glaciares andinos hacia el oeste, haciendo que se derritan más rápido. Este material (hollín), producido cuando la biomasa y otros combustibles a base de carbono no se queman por completo, reduce la capacidad de reflexión del hielo y la nieve, y aumenta la cantidad de calor que absorben de la luz solar.

Se sabe, que el carbono negro de los combustibles fósiles y la quema de biomasa en el hemisferio norte, ha acelerado el derretimiento de los glaciares en el Ártico, dijo Newton de Magalhães Neto  investigador de la Universidad Estatal de Río de Janeiro en Brasil y líder de este estudio. En América del Sur, explicó, «la cuenca del Amazonas es la mayor fuente de carbono negro, a través de la quema de biomasa», y está cerca de los glaciares andinos tropicales.

Para evaluar el impacto del carbono negro amazónico en los glaciares, los investigadores estudiaron el glaciar Zongo en Bolivia, centrándose en los años 2007 y 2010, cuando hubo más incendios de lo habitual en el Amazonas.

La circulación de aire de este a oeste en la región tropical ecuatorial puede transportar aerosoles desde la quema de biomasa en el Amazonas hasta los glaciares tropicales andinos, principalmente en Bolivia y Perú.

Después de identificar las principales fuentes de columnas de humo en la cuenca del Amazonas durante los incendios, el equipo modeló el movimiento de las partículas como el carbono negro a través de la atmósfera. El modelo mostró que una circulación de aire predominante de este a oeste en la región ecuatorial tropical puede transportar aerosoles desde la quema de biomasa en el Amazonas hasta los glaciares andinos tropicales, principalmente en Bolivia y Perú.

Al comparar el modelado atmosférico con los datos de núcleos de hielo, los investigadores estimaron las concentraciones de carbono negro en el glaciar Zongo. Al igual que las simulaciones de transporte de partículas, los núcleos de hielo mostraron un comportamiento que varía fuertemente con las estaciones, con niveles bajos de carbono negro en Zongo durante la estación húmeda y valores altos durante la temporada de incendios en el Amazonas.

Los investigadores calcularon que el carbono negro de los incendios de la Amazonía puede aumentar el derretimiento de los glaciares entre un 3% y 4%. Sus análisis también mostraron que el impacto del carbono negro depende de las concentraciones de polvo en el glaciar porque el polvo absorbe calor que de otro modo sería absorbido por el carbono negro. Utilizando mediciones reportadas previamente , estimaron que los niveles bajos de polvo (~ 10 partes por millón) también aumentan el derretimiento glaciar en un 3% -4%, mientras que las altas concentraciones de polvo (~ 100 partes por millón) aumentan el derretimiento glaciar en aproximadamente un 11%. Cuando están presentes tanto el carbono negro como el polvo, pueden aumentar la fusión de los glaciares entre un 6% y un 12%, dependiendo de si los niveles de polvo son bajos o altos.

«Descubrimos que para los glaciares andinos tropicales, la quema de biomasa en la cuenca del Amazonas … contribuye significativamente al proceso de derretimiento», dijo de Magalhães Neto.

En 2010, por ejemplo, los investigadores hallaron que el carbono negro de los incendios de Amazon aumentó la escorrentía anual de agua del glaciar Zongo en un 4,5%.

Impactos sociales para América del Sur

Los autores hicieron notar en el estudio que el efecto del carbono negro en el derretimiento de los glaciares puede parecer pequeño, pero es significativo y debería tenerse en cuenta en modelos futuros, particularmente durante años con un gran número de incendios en el Amazonas. Escribieron que las predicciones futuras del cambio climático apuntan a una Amazonia oriental más seca, lo que aumentaría el riesgo de incendios. Y dado que se espera que la demanda mundial de alimentos aumente la deforestación de esta zona, también se espera que aumente el uso de técnicas agrícolas de tala y quema causantes de muchos incendios en la región.

Thorsten Seehaus , un glaciólogo de la Universidad Friedrich-Alexander Erlangen-Nürnberg en Alemania, dijo que los glaciares de los Andes están perdiendo masa de hielo. «En Perú, por ejemplo, desde el año 2000, se ha perdido alrededor del 30% de la superficie del glaciar», dijo Seehaus (no participó en el estudio). Debido al impacto social del derretimiento de los glaciares andinos analizar las causas de la pérdida de los glaciares es crucial, mencionó. «Es importante ver cuáles son los cambios y mejorar las predicciones para el futuro, especialmente con respecto a la gestión de los recursos hídricos».

En América del Sur, los glaciares son fuentes cruciales de agua para millones de personas, por lo que su pérdida acelerada es motivo de preocupación.

En América del Sur, los glaciares son fuentes cruciales de agua para millones de personas, por lo que su pérdida acelerada es motivo de preocupación . En este contexto, los autores del estudio escribieron que sus resultados muestran que la quema de biomasa en el Amazonas aumenta la vulnerabilidad de los suministros de agua a escala continental. El trabajo fue publicado en Scientific Reports .

Esto es «un estudio muy necesario ya que hemos sospechado durante mucho tiempo que el carbono negro podría desempeñar un papel importante en el derretimiento de los glaciares andinos», dijo Mathias Vuille , científico del clima de la Universidad de Albany en Nueva York (no participó en el investigación). «Hemos visto esto principalmente en el Himalaya y, en cierta medida, también en los glaciares del Ártico y en Groenlandia», dijo Vuille, «pero no se ha realizado mucha investigación sobre si realmente hay un vínculo» entre los incendios del Amazonas y el derretimiento de los Andes.

Seehaus agregó que el trabajo proporciona un buen punto de partida para futuras investigaciones. Dijo que en el futuro, los datos satelitales podrían usarse para mapear los cambios estacionales en el albedo de los glaciares —una medida de la cantidad de luz que reflejan los glaciares— en diferentes áreas de Perú y Bolivia.

«Un siguiente paso importante para este trabajo es expandir el análisis a otros glaciares en los Andes tropicales», dijo de Magalhães Neto. «Para esto, implementaremos un programa de monitoreo completo que tenga en cuenta [los] datos  glaciológicos, hidrológicos, meteorológicos y de aerosoles atmosféricos».

—Michael Allen ( michael_h_allen@hotmail.com ), escritor de ciencias

Cita: Allen, M. (2020), los incendios del Amazonas contribuyen al derretimiento de los glaciares andinos, Eos, 101, https://doi.org/10.1029/2020EO138434 . Publicado el 13 de enero de 2020.

 

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