Cortes de energía, la Compañía Pacific Gas and Electric y el futuro vacilante de la ciencia

Esta es una traducción al español autorizada de un artículo de Eos.

This translation was made possible by a partnership with PlaneteandoEsta traducción fue posible gracias a una asociación con Planeteando. Traducción de Rebeca Lomelí y Alejandra Ramírez

 

Mientras los legisladores debaten sobre los apagones como una medida paliativa para resolver el problema de los incendios forestales en Estados Unidos, la ciencia pende de un hilo.

Imagen de American Public Power Association

Ayer, los legisladores se reunieron en la sede del gobierno de los Estados Unidos (Capitol Hill) para discutir la cascada de efectos que los incendios forestales provocaron en las redes eléctricas de la nación, mientras una nueva temporada de incendios forestales se aproxima.

Los miembros de la Cámara de Representantes de EE. UU. hablaron de las consecuencias ocasionadas por los apagones para la seguridad pública en California, y presionaron para obtener soluciones a corto y largo plazo para mantener la infraestructura de los servicios eléctricos.

«Es una locura pensar que [estamos] viviendo en una sociedad moderna donde uno debe mantenerse preocupado sobre si las luces están encendidas», dijo el representante Fred Upton (R-Mich.).

 Las soluciones podrían tener un impacto en las vidas de millones de personas que viven en California y otros estados del Oeste, así como en los científicos que viven o trabajan en áreas propensas a los apagones. Las instituciones de investigación como la Universidad de California, Berkeley y el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (LBNL, por sus siglas en inglés) dependen del mayor proveedor de servicios eléctricos de California, la Compañía de Gas y Electricidad del Pacífico (PG&E, por sus siglas en inglés). Los investigadores de UC Berkeley y LBNL perdieron tiempo y datos de sus investigaciones debido a los apagones del año pasado.

PG&E mencionó que probablemente, los cortes de energía continuarán los siguientes 10 años. Mientras los legisladores debaten la maraña de regulaciones necesarias para actualizar la infraestructura deteriorada del país, la energía intermitente puede ser una nueva realidad.

“En la ciencia, siempre tomas en cuenta que algo puede ir mal,” dijo Sara Molinari, investigadora posdoctoral en la Universidad de Rice quien visitó el LBNL el pasado octubre durante los apagones. “¿Cortar la energía cada vez que sopla el viento? Seguramente no es una solución sustentable.”

Un “Desastre planeado”

 Los gigantescos incendios forestales arrasaron California de 2017 hasta 2019, matando a más de 100 personas y quemando cerca de 4 millones de hectáreas. Las chispas de las líneas de corriente de PG&E ocasionaron el incendio forestal más mortífero de California, el “Camp Fire” en 2018. De hecho, la mitad de los incendios más desastrosos en California están vinculados con la infraestructura eléctrica, mencionó el congresista Bobby Rush (D-III) en la audiencia celebrada por el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes en Estados Unidos.

Para evitar otro desastre, PG&E implementó “el apagón de seguridad pública” más largo en la historia del estado, dejando a 2.5 millones de personas en la oscuridad por varios días en octubre. Después de ese mes, las empresas de electricidad PG&E y Edison, del sur de California, realizaron otro corte que afectó a medio millón de personas.

Los apagones eléctricos lograron salvar vidas humanas, pero aquellos que estuvieron en la oscuridad pagaron otro tipo de precio: condujeron en avenidas sin semáforos, hallaron en casa refrigeradores sin energía, y encontraron sus celulares sin servicio. La gente con aparatos médicos compró generadores o fue a refugios de emergencia, y las escuelas y negocios cerraron sus puertas sin saber cuándo las volverían a abrir.

William Johnson, presidente y director ejecutivo de PG&E, declaró en  audiencia que “los apagones fueron lo correcto para la seguridad pública, aunque PG&E quiere dar un mejor servicio a sus clientes”.

Irwin Redlener y Jeff Schlegelmilch, director y subdirector del Centro Nacional de Preparación para Desastres de la Universidad de Colombia, dijeron que los cortes fueron un tipo de “desastres planeados”.

“PG&E está causándole estas dificultades a la gente de California para evitar un desastre mayor”, escribieron el año pasado en el periódico The Hill. Aún cuando los apagones no son un desastre natural, tienen todos los síntomas de uno. Como dijo la congresista Anna Eshoo (D.Calif.), “han causado un infierno en la vida de las personas.”

Barreras para la ciencia

Para los científicos que trabajan en las áreas afectadas, los apagones significaron pérdidas de tiempo y una nueva fuente de incertidumbre en su trabajo.

La estudiante de doctorado Stefanie Engert de la Universidad de California Berkeley, no pudo utilizar un lote de moscas de fruta que estuvo criando antes del corte de energía. Engert trabaja con moscas drosophila melanogaster para estudiar los procesos cerebrales de la información sensorial como en el sentido del gusto. Ella cría lotes de moscas de fruta y luego toma imágenes de sus cerebros usando la actividad neuronal, pero durante los cortes, ella mencionó, “no pudimos rescatar a nuestros animales.”

“No fue una pesadilla, pero si continúa sucediendo y sucediendo, se volverá un problema,” dijo.

Cada generación de moscas toma cerca de 20 días para que alcance su madurez, señaló.

Molinari, quien es investigadora posdoctoral, perdió una semana de trabajo en el primer apagón. Molinari visitó el LBNL para aprender a reproducir un nuevo tipo de bacteria, pero tuvo que reiniciar los experimentos luego de los cortes de energía. “PG&E dificulta el trabajo,” apuntó.

En el LBNL, los cortes de energía afectaron a cientos de científicos que usaban equipo especial del laboratorio, como la instalación de nanociencia y la supercomputadora, mencionó el portavoz del laboratorio, John German. Él afirma que los apagones afectaron “significativamente” la misión científica de este lugar.

El corte de la energía eléctrica ocurrió en un momento especialmente complicado para un laboratorio: Investigadores del Laboratorio de Ciencias Espaciales habían agendado el lanzamiento de un satélite para la misma semana que  PG&E hizo el corte de energía. El laboratorio tuvo que improvisar una solución para mantener su estatus de control de misión con la NASA.

Independencia de la Red

Mientras los legisladores discutían los efectos de los cortes de energía, las microrredes surgieron como una forma de incrementar la resiliencia de las comunidades de California.

David Eisenman, director del Centro para la Salud Pública y Desastres de la Universidad de California, Los Ángeles, dijo que los apagones para la seguridad pública tenían muchos “peligros en cascada”. Estos efectos en cascada “van a continuar creciendo mientras nuestros sistemas sociotécnicos aumenten en interdependencia y complejidad”, dijo.

Algunas comunidades en California ya tienen acceso a sus propias fuentes de energía, y PG&E está explorando el uso de zonas de resiliencia que pueden ser aisladas durante los cortes.

La tribu de la Ranchería de Blue Lake, en el condado de Humboldt, obtiene su energía de una microrred alimentada por paneles solares y baterías de almacenamiento. Durante el apagón de PG&E, la tribu atendió a más de 10,000 personas, invitando a los residentes cercanos a bombear gasolina, improvisar una sala de redacción de noticias, y albergar pacientes críticamente enfermos, de acuerdo con el periódico Washington Post.

La ciudad Borrego Springs en el sur de California puede desconectarse de la red de la Compañía de Gas y Electricidad de San Diego durante los apagones, gracias a la combinación de energía de fuentes renovables y otras. La comunidad rural obtiene electricidad de paneles solares, energía almacenada, y generadores de diesel, así como de la red eléctrica.

La independencia que ofrecen esas microrredes es tentadora: el distrito escolar de Santa Bárbara está evaluando la factibilidad de la energía solar y de las baterías para desconectarse de la red, reporta el periódico Santa Barbara Independent. El distrito está interesado en parte debido a que los cortes de seguridad pública se están convirtiendo en la «nueva norma».

La Universidad de California, Berkeley, tiene la capacidad de proporcionar energía internamente, a pesar de que no tiene la capacidad de satisfacer por completo la demanda del campus. La planta de cogeneración de la universidad produce vapor para sus edificios y quema combustible -principalmente gas natural- para proveer una porción de la energía que necesita el campus. Durante los cortes, la universidad usó la planta para mantener iluminados los dormitorios estudiantiles y proveer energía para algunos edificios esenciales. El Laboratorio de Ciencias Espaciales lanzó satisfactoriamente el satélite parcialmente gracias a la planta generadora de la universidad.

Pero la planta de cogeneración necesitará ser reemplazada en los próximos 10 años. La Universidad declinó hacer comentarios sobre los planes a futuro para la planta de cogeneración pero dijo que se ha reunido un grupo de trabajo para “crear un plan para Berkeley que funcione para los estudiantes, profesores y personal.”

Para la estudiante de doctorado Whitney Loo, de la misma universidad, vivir los cortes de energía «puso todo en perspectiva»

“Hemos aprendido que llegados a este punto, cualquier cosa puede venir e interrumpir tus planes de investigación”, señaló Loo. “No creo que nadie dijera ‘estudiaré un doctorado en ingeniería química en Berkeley‘ esperando tener que lidiar con cortes de energía.”

Loo instó a la universidad a encontrar soluciones para el siguiente año. “La temporada de incendios está por venir. No podemos detener eso,” dijo. “Si no encuentran una solución alternativa a lo que hicieron el año pasado, estaremos muy pronto en la misma situación.”

Vea más cobertura de Eos de los cortes de energía de California y cómo un apagón provocó el caos de un satélite.

Citar como: Duncombe, J. (2020), Power outages, PG&E, and science’s flickering future, Eos, 101, https://doi.org/10.1029/. Publicado el 29 de Enero de 2020.

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