«La puerta al inframundo» se sigue abriendo en Siberia

En los bosques helados de Siberia se ha ido formando un extraño cráter que se come los árboles y escupe fósiles impresionantes de una vida pasada

El cráter Batagaika, popularmente conocido como «la puerta al inframundo,» comenzó a abrirse en los años sesenta, cuando se talaron una cantidad significativa de árboles en el bosque que alguna vez cubrió completamente esa área. ¿Pero cómo la deforestación generó un cráter? ¿Es culpa de los humanos, o es un fenómeno natural? La respuesta se esconde en el subsuelo.

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Fig. 1 Cráter Batagaika, Fotografía por Katie Orlinsky, 2018.

En las regiones más frías del planeta el suelo tiene una característica muy peculiar: está  permanentemente congelado. A este tipo de suelo se le llama permafrost y su temperatura tan baja hace que se detengan casi por completo todos los procesos típicos que se dan en el suelo: como la descomposición de materia orgánica y el flujo de nutrientes. Sin embargo, sí hay una capa muy delgada del suelo que permite que crezca la vegetación en esos lugares. Pero cuando se talan los árboles que le daban sombrita a esa capa superficial, los rayos solares comienzan a calentar el suelo y a descongelar el permafrost.

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Fig. 2 Permafrost derritiéndose en Svalbard, Noruega. Foto por Jeff Vanuga

Y así comienza lo que se conoce como retroalimentación positiva, una secuencia repetitiva de procesos interconectados que se va amplificando. En este caso, la tala de árboles fue el detonante inicial, que causó que pegaran más directo los rayos solares y descongeló el suelo, haciendo que cayera en pedazos y se llevara consigo más árboles, permitiendo la entrada de más luz solar y calentamiento. Y así ha ido creciendo el cráter cada año un poco más, como lo vemos en las imágenes de acá abajo.

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Fig. 3 Crecimiento del cráter Batagaika. Imágenes de NASA Earth Observatory.

En la actualidad ese cráter tiene un kilómetro de largo y 100 metros de ancho, lo que ha abierto un verdadero portal al inframundo poblado por fósiles de animales y vegetación que quedaron atrapados entre capas heladas de suelo hace decenas de miles de años. Un ejemplo particularmente impresionante es este fósil de una especie extinta de caballo que científicos encontraron perfectamente preservada en el 2018.

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Fig. 4 Expedición científica que encontró al fósil de caballo bebé. Fotografía: Siberian Times.

Se calcula que este animal murió con tan sólo dos meses de edad hace 30 000 o 40 000 años y sus restos tienen un nivel de preservación tan grande, que incluso se han podido estudiar muestras de pelo, sangre y orina que podrían indicar el tipo de dieta y comportamiento de esa especie ya extinta, el Equus lenensis. Pero si te ha dejado impactado este ser del inframundo, lamento decirte que hay algo aún más escalofriante que está liberando este gran cráter.

Gases del inframundo

Al descongelarse el permafrost, la materia orgánica que estaba previamente congelada en el suelo se vuelve disponible para microbios que la descomponen y al hacerlo liberan gases de efecto invernadero. De particular preocupación es el gas metano, que tiene un poder de calentamiento varias veces más grande que el dióxido de carbono y con ello puede acelerar el cambio climático.

Si bien el cráter Batagaika nos ha permitido aprender del pasado, también es una oportunidad para aprender del futuro. Mirar cómo se desatan estos procesos en sistemas tan frágiles como en la tundra de Siberia, debería ser una lección que hay que aprender si de verdad no queremos abrir un portal al inframundo de escala global en términos de cambio climático.

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