Geociencias comprometidas con la justicia racial. Tenemos trabajo que hacer

This is an authorized translation of an Eos article. Esta es una traducción al español autorizada de un artículo de Eos. Traducción de Emanuel Ibarra Calzadilla  (@emanuel_cz) y edición de Sofía Lilián Farías Barona (@sofifariasb)

Quedarse callado es volverse cómplice de nuestra propia destrucción porque el racismo nos destruye a todos. Pero no quedarse callado implica más que hacer declaraciones. También está el silencio colectivo de no hacer nada – No Time For Silence.

Por Kimberly M. S. Cartier  19 de Junio, 2020

Millones de voces alrededor del mundo han amplificado la exigencia por justicia racial a raíz de los asesinatos de George Floyd, Breonna Taylor, Dion Johnson, Ahmaud Arbery y el incontable número de personas negras asesinadas a lo largo de la historia de Estados Unidos. Manifestantes, activistas y simpatizantes están exigiendo reformas a las instituciones que perpetúan el racismo sistémico y la desigualdad racial, incluyendo aquellas en la ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y medicina (STEMM, por sus siglas en inglés).

“Creo que algo bueno es que la comunidad geocientífica saliera relativamente pronto en la articulación de apoyo, reconociendo el problema”, dijo Vernon Morris, director del Centro de Ciencias Atmosféricas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y científico atmosférico de la Universidad Howard en Washington, D.C. «La frustración dentro de la comunidad de las geociencias fueron aumentando al mismo tiempo que la frustración en general en todo el país».

Morris es copromotor de No Time for Silence (No Hay Tiempo Para Quedarse Callados), un llamado a la acción para una comunidad científica antirracista desde científicxs de color. Muchas organizaciones de membresía e instituciones académicas de las ciencias de la Tierra y el espacio (incluidas Eos y la AGU) respaldaron la declaración y respondieron con planes para una reforma.

“La magnitud de la manifestación nacional que vemos no es nueva”, dijo Morris. “Incluso la magnitud de las protestas en tiempos de una pandemia no es nueva. Los disturbios de Tulsa y los disturbios raciales de hace 100 años ocurrieron durante la gripe española. En cierto sentido, [este momento] es único en el sentido de que la comunidad científica también da un paso al frente y dice: ‘Apoyamos lo que está sucediendo en las calles, y este problema también está aquí’, y teniendo un esfuerzo paralelo, esas son las cosas que hacen que esto sea realmente único».

Durante estas conversaciones en curso, se recuerda a la comunidad de las geociencias y al mundo en general que muchas de las crisis científicas de nuestro tiempo, como el cambio climático y la conservación del medio ambiente, también son cuestiones de justicia racial.

El 10 de junio, miles de individuos, instituciones académicas, las principales revistas académicas, servidores de preimpresión y organizaciones científicas (incluida AGU) participaron en #StrikeForBlackLives, #ShutDownSTEM, y #ShutDownAcademia. Los participantes usaron el día para escuchar y amplificar las voces de personas negras, aprender sobre anti-racismo, compartir recursos sobre equidad y desarrollar planes para combatir activamente el racismo sistémico anti-negro.

“Hubo mucha más solidaridad de la que esperaba”, dijo Morris. “Creo que hubo un apoyo y una participación muy amplios a un nivel que no recuerdo, en mi carrera como científico, haber visto nunca en la comunidad científica. Y eso es único ¿Fue el 100%? No. Pero creo que hubo un gran apoyo. Eso, en sí mismo, es una declaración al liderazgo” de las agencias de financiación nacionales, las agencias de misiones científicas y las sociedades profesionales de todas las disciplinas científicas.

Los estudiantes apoyan el cambio. El cambio apoya a los estudiantes.

En muchos casos, dijo Morris, los estudiantes y los científicos de carrera temprana fueron los que lideraron. Muchos de ellos firmaron la petición de Change.org de Hendratta Ali, instando a sus instituciones y organizaciones a tomar medidas.

Sin embargo, como comentó en Twitter la astrofísica Jedidah Isler del Dartmouth College, «No es ahora, ni ha sido nunca, el trabajo de las personas más vulnerables arreglar la opresión estructural».

Las instituciones académicas deben hacer más que reclutar estudiantes más diversos, dicen los expertos. La academia necesita convertirse en un ambiente acogedor y saludable que valore las contribuciones que hacen todos sus estudiantes. Es más, muchos geocientíficos trabajan fuera de la academia en áreas de investigación gubernamental o industrial, señaló Morris, dos sectores que han sido más reticentes en sus expresiones de apoyo a la reforma de la justicia racial.

«‘Comprometerse a aumentar la diversidad’ al incorporar más estudiantes, profesores y personal negro no hace nada si no se está desmantelando la supremacía blanca y construyendo las estructuras de apoyo para *retener* a esas personas una vez que lleguen a tu campus #BlackintheIvory»

 – Ana Rosado (@CarminRosado) 14 de junio de 2020

El problema del racismo sistémico en las geociencias y más allá de ninguna manera se ha abordado por completo en las pocas semanas posteriores a la muerte de George Floyd. Persisten las protestas y los llamados a la acción. Sin embargo, las expresiones de apoyo difundidas y continuas de la comunidad científica han sido buenos primeros pasos, dijo Morris, en un camino hacia la reforma que tomará muchos años por recorrer.

“El cambio que estamos buscando no es un cambio que ocurra en la escala de tiempo de estas protestas. Un cambio sistémico tendrá que acompañarse con cambios en las políticas, y requerirá algo de atención y vigilancia, pero será de generaciones de estudiantes y nuevos profesionales obteniendo acceso a niveles a los que no lo habían tenido durante las últimas generaciones. Y luego comenzaremos a ver resultados «.

—Kimberly M. S. Cartier (@AstroKimCartier), escritora del staff

Cita: Cartier, K. M. S. (2020), Geoscience commits to racial justice. Now we’ve got work to do, Eos, 101, https://doi.org/10.1029/2020EO145860. Publicado el 19 de junio, 2020.

Texto © 2020. AGU. CC BY-NC-ND 3.0 Salvo que se indique lo contrario, las imágenes están sujetas a derechos de autor. Cualquier reutilización sin permiso expreso del propietario de los derechos de autor está prohibida.
Imagen de portada de Clay Banks/Unsplash