Otro año, otra COP ¿sí funcionan?

Este lunes dio el banderazo inicial la máxima reunión de líderes mundiales en torno al cambio climático: la Conferencia de las Partes (COP, pa’ los cuates). Esta es su edición número 25 y, a juzgar por como están las cosas, uno empezaría a preguntarse ¿qué tan eficientes son estas reuniones? Es por eso que te presento 5 puntos de todo lo que tienes que saber de la COP25.

1. ¿Chile o Madrid?

La COP25 estaba planeada para llevarse a cabo en Chile, pero las enérgicas protestas del pueblo chileno en busca de equidad económica y justicia social, llevaron a que el gobierno de Chile decidiera cancelar su participación como anfitrión. En respuesta a ello, España decidió poner la casa para que la COP25 no fuera cancelada y se cambió la sede a Madrid.

Este cambio fue un bajón para Latinoamérica, debido a que la ubicación de la COP influye en el tipo de temas que tienen más presencia en la reunión, y se esperaba colocar en la agenda los desafíos y respuestas que están surgiendo en América Latina. Con la sede ahora en Europa, muchas organizaciones independientes y luchadores ambientales que planeaban estar presentes para hacer presión en las negociaciones tuvieron que cancelar su participación porque no tienen los recursos económicos para comprar o cambiar su pasaje a la nueva sede.

Este tema atrajo la atención nuevamente por el mensaje inaugural del presidente chileno Sebastián Piñera, quien a través de un video se disculpó por no estar presente y justificó el cambio de sede debido a que Chile ha estado viviendo «una ola de violencia criminal, que hemos enfrentado con instrumentos de la democracia y el estado de derecho». Al respecto, no me queda más que mostrar este oportuno tuit donde se muestra el discurso de Piñera e imágenes de los «instrumentos de la democracia y el estado de derecho» utilizados por él:

¿La última COP?

Esta COP es importante, puesto que es la última antes de que en el año 2020 los países tengan que mandar sus nuevos planes de acción climática. Estos proyectos son parte del Acuerdo de París (checa nuestro video), un acuerdo adoptado en 2015 en el que los países se comprometieron a meterle turbo a los esfuerzos de mitigación del cambio climático, con el objetivo de que la temperatura media global no pase los 1.5 grados centígrados respecto a niveles pre-industriales, o sea ¡que paremos el calentamiento global ya!

A la fecha, con los compromisos que han mandado los países, el futuro no se ve prometedor. Según los cálculos de Climate Action Tracker —una organización que sigue de cerca estos compromisos y calcula la temperatura global correspondiente a los mismos— si seguimos por donde vamos, el mundo se va a calentar alrededor de 3°C, es decir el doble del nivel al que nos comprometimos.

Fig.1 Termómetro de Climate Action Tracker. El mundo está un 1°C más caliente y los planes de mitigación de cambio climático actuales indican que llegará a 2.9°C para finales de siglo.

Héroes

Las personas que asisten a la COP son un reflejo de la sociedad global actual. Aunque hay asistentes de todo tipo con diferentes roles, presencia e intereses, los actores centrales en la COP son las delegaciones de los países, que son un grupo de políticos y representantes de la administración de los gobiernos en turno y especialistas y directivos en temas ambientales.

Estos tienen la gran responsabilidad de ir a potenciar temas de interés y presionar para concretar ambiciosos planes de mitigación. Por ejemplo, este año México lleva como tema prioritario el «Enfoque cooperativo voluntario» que promueve el comercio de emisiones entre países para incentivar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en distintos sectores. Otros temas importantes en el posicionamiento oficial de la delegación mexicana son la transparencia a la hora de reportar avances de mitigación y el intercambio de experiencias de adaptación para mejorar las políticas nacionales.

Además, a la COP asisten varios individuos y organizaciones de la sociedad civil, cuya labor es la de traer a la mesa temas prioritarios que no tienden a surgir naturalmente en el marco de la negociación internacional. Por ejemplo, este año la asociación civil Misión Planeta tiene planeado un performance con el tema de los asesinatos a luchadores ambientales en México, un tema de vital importancia y urgencia en el país y en el mundo.

Villanos

Por supuesto, también están presentes la industria y compañías de combustibles fósiles que podrían ser altamente afectadas por las políticas internacionales de la lucha contra el cambio climático. Estos actores históricamente se han esforzado por debilitar los esfuerzos de mitigación o por subirse al tren del lavado verde (otro video de Planeteando films viene al rescate), que consiste en disfrazar sus acciones como amigables con el medio ambiente.

La COP25 no se salvó de la influencia de estas empresas, específicamente por parte de Endesa, una de las empresas españolas que emiten más gases de efecto invernadero. Endesa compró a la mayoría de los periódicos españoles para salir en la portada como una de las empresas verdes y en busca de soluciones.

Fig. 2 Portada de los periódicos españoles el día que inició la COP25. Endesa es la empresa que más genera emisiones de gases de efecto invernadero en España. Del Twitter de @AdaColau

Entonces, ¿sí funcionan?

Esta es la pregunta del millón. Sin duda las COPs han servido para que el cambio climático sea un tema que esté presente de manera continua en las agendas de los países y seguramente ha tenido efectos que han desembocado en políticas y acciones nacionales de adaptación y mitigación. ¿Pero a escala global ha generado cambios? Es difícil de decir, pero la gráfica a continuación me parece muy poderosa:

Fig. 3 Concentraciones atmosféricas de CO2 y ediciones de la COP, algunas de ellas catalogadas como «un gran éxito». Imagen de Medium.com

En ella se muestra el aumento en las concentraciones atmosféricas globales de CO2 y las diferentes ediciones de la COP. Algunas de estas ediciones fueron catalogadas como «grandes éxitos» en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, vemos que las concentraciones de CO2 siguen incrementando como si no les hubieran hecho ni cosquillas.
¿Habrá cambios sustanciales al final de la COP25? ¿Estamos esperando al 2020 para sacar nuestro as bajo la manga? ¡Seguiremos reportando!

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