El costo oculto de la Academia

Computadora portátil iluminada en un escritorio de un cuarto oscuro en la oficina

Los investigadores de carrera temprana han comenzado a hablar sobre la cultura del trabajo excesivo en la academia. A finales de 2022, aproximadamente 36,000 estudiantes de posgrado que trabajan en los 10 campus del sistema de la Universidad de California se declararon en huelga.

«Estamos sobrecargados y mal pagados, y estamos hartos», dijo Jamie Mondello, estudiante de posgrado y trabajadora en la Universidad de California, Los Ángeles, al periódico Los Angeles Times. La huelga, la más grande en la historia de la educación superior en Estados Unidos, duró más de 5 semanas y obtuvo subsidios para el cuidado de niños para los estudiantes de posgrado e incrementos de aproximadamente el 50% en el salario inicial, entre otros beneficios. (El tema de la carga de trabajo fue abordado en las negociaciones de la Universidad de California, pero se refería específicamente a las responsabilidades de enseñanza en lugar de las posiciones de investigación que ocupan muchos estudiantes de posgrado).

Corresponde a los investigadores cambiar la cultura de trabajo excesivo en la academia, dijo Gasparini, porque las universidades se benefician del trabajo adicional. «No hay razón para que una universidad aborde este problema», dijo.

«No quiero tener un ataque cardíaco a los 55 años»

Los profesores en puestos más altos, muchos de los cuales tienen el privilegio de tener un puesto permanente, deberían poner ejemplo a sus estudiantes de posgrado e investigadores postdoctorales en lo que respecta a hábitos de trabajo saludables, dijo Gasparini. En los últimos años, ha hecho un esfuerzo consciente para reducir sus compromisos de servicio, como el trabajo en comités. «Digo ‘no’ con más frecuencia», dijo. Admitió que decir “no” no siempre es posible y a veces el trabajo que realmente le apasiona, como asesorar a investigadores más jóvenes, queda en segundo plano. Pero reducir el trabajo es necesario para la salud personal, dijo Gasparini, quien en el pasado ha sufrido ataques de pánico relacionados con el trabajo. «No quiero tener un ataque cardíaco a los 55 años», confesó.

Inspirada por otros investigadores, Gasparini está tomando medidas para asegurarse de que sus estudiantes de posgrado e investigadores postdoctorales estén al tanto del problema del exceso de trabajo y se sientan empoderados (y cómodos) evitando un horario de trabajo perjudicial. Para empezar, se abre con su grupo acerca de sus propias luchas. «Hablo con mis estudiantes sobre lo difícil que fue para mí durante posgrado y cómo me sentía mal todo el tiempo», dijo. «No creo que haya ninguna razón para ocultar esas cosas».

Gasparini mantiene un «acuerdo grupal» que comparte con sus estudiantes de posgrado e investigadores postdoctorales. El documento detalla las expectativas sobre el trabajo, entre otros temas, y señala que se espera que los investigadores se tomen un tiempo libre.

«Estoy tratando de encontrar diferentes maneras de hacer las cosas que creo que son más solidarias».

Este acuerdo es un documento vivo, explicó Gasparini, y tiene como objetivo transmitir a los investigadores más jóvenes que no tienen que sacrificar su salud mental o física para ser científicos exitosos. El acuerdo también es un intento implícito de proporcionar una mejor experiencia en la academia, dijo. «Estoy tratando de encontrar diferentes maneras de hacer las cosas que creo que son más solidarias».

Markoff está haciendo esfuerzos similares para normalizar el autocuidado. Antes de la pandemia, llevaba a sus estudiantes de posgrado e investigadores postdoctorales a retiros grupales, y planea reanudar estas salidas de un día. Las reuniones, que ocurrían fuera del campus, a menudo se centraban en diálogos sobre desarrollo personal, metas profesionales, gestión del tiempo y salud mental. «Comencé a tratar de ser más abierta sobre los fracasos, los problemas, el estrés», dijo Markoff.

No es ningún secreto que algunos investigadores están decidiendo abandonar la academia. Esta deserción ocurre por diversas razones: altas tasas de agotamiento, baja satisfacción laboral y oportunidades más lucrativas en la industria o el sector privado, entre otras. Pero muy frecuentemente, los académicos sufren en silencio. «Mucha gente está abandonando la academia», dijo Markoff. «Tiene que haber una discusión sobre el porqué».

Y aunque reconocer el problema del trabajo excesivo en la academia es un importante primer paso, también es necesario seguir con acciones concretas. Markoff, por ejemplo, tiene la esperanza de que se avecinan cambios en la academia y cree que la generación más joven liderará el camino. Los investigadores de carrera temprana están viendo de primera mano el impacto de hábitos de trabajo insostenibles en la salud física y mental de sus supervisores, y no es una existencia que deseen emular.

Muchos de los actuales estudiantes de posgrado se consideran parte de la Generación Z, la cohorte de personas nacidas aproximadamente entre mediados de la década de 1990 y 2010, y ese grupo no titubea en exigir cambios, según Markoff. «La Generación Z no tolera tonterías. Están desafiando realmente estas cosas».

—Katherine Kornei (@KatherineKornei), Escritora Colaboradora

This translation by Isabella Michelle Sulvarán Aguilar (@geoissy) was made possible by a partnership with Planeteando and GeoLatinas. Esta traducción fue posible gracias a una asociación con Planeteando y GeoLatinas.