Relictos evolutivos: Fósiles que respiran

Cuando pensamos en fósiles lo común es imaginarse huesos petrificados, vitrinas polvorientas o figuras extrañas en los azulejos del metro (sí, en el metro hay fósiles). Peeero… A día de hoy hay organismos que parecen sacados de la mente de Spielberg, estos son los relictos evolutivos o también llamados «fósiles vivientes».

Se trata de especies que a lo largo de millones de años han cambiado muy poco, conservando rasgos casi idénticos a los de sus antepasados (su diseño original les quedo tan chido y gusto tanto que no necesitaron una actualización).

Pero esto no significa que estén atrasados en evolución o que tengan una desventaja frente a sus parientes modernos, sino más bien que sus características están tan bien definidas a las condiciones ambientales en las que habitan que les ayudaron a sobrevivir a traves de distintas eras geológicas.

Entre este selecto grupo de seres vivos tenemos de ejemplo al Celacanto un pez que hasta principios del siglo XX se creía extinto hasta que un par de pescadores lograron capturar unos cuantos ejemplares en 1938 (plot twist nivel Jurassic Park), otro ejemplo muy característico es el Ginko que es una especie de árbol y que parece ser muy común en tiendas de herbolaria pero que ya era parte de la paleta vegetal del paisaje cuando Barney y Pie Pequeño aún hacian material audiovisual.

Los relictos evolutivos nos recuerdan que la evolución, lejos de ser un
maratón por quién cambia más rápido, es más bien una combinación de estrategias para sobrevivir. Algunas especies se transforman constantemente para seguir el ritmo de un mundo cambiante, mientras que otras encontraron un diseño tan efectivo que se mantuvieron casi intactas. Eso sí, no todo depende de las características ideales de las especies, también es cuestión de suerte y de cómo los cambios ambientales golpean a cada especie. Al final, estos fósiles vivientes son testigos de que en la historia de la vida no sobrevive el más moderno, sino el que logra encajar en el momento y lugar correctos.