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Obsolescencia programada, o por qué tu marca favorita está arruinando al planeta

Es un ritual que todos conocemos. No importa si es un celular, unos tennis o la última consola de videojuegos: parece que apenas los compramos, y ya salió una versión más rápida, con más memoria, o con más estilo. La deseamos, ahorramos y volvemos a comprar, repitiendo el ciclo una y otra vez.

O tal vez no. Tal vez eres una de esas personas que se enorgullece de seguir usando la misma ropa desde hace 10 años, de tener un Nokia sin pantalla táctil (mis compañeros millenials lo recordarán como el mejor para jugar «Viborita»), o de seguir usando tu Nintendo 64.

Y aunque este comportamiento es digno de admiración, seguramente te habrás encontrado con problemas que te impiden seguir usando tus productos, como que no vendan más cargadores para tu Nokia, o que para jugar las versiones más nuevas de tus juegos favoritos también necesites comprar consolas nuevas.

No importa si eres de los que se identifican con el primer o segundo caso, al final, en ambos escenarios lo que está ocurriendo es un fenómeno conocido como obsolescencia programada.

Innovación al servicio del consumismo

La obsolescencia programada, o planificada, es una práctica en la que la durabilidad de un producto se ve reducida a propósito para que después de cierto tiempo este se vuelva obsoleto, no funcional o pase de moda, de manera que la gente tenga que seguir comprándolo y así aumentar su consumo. Pero, ¿por qué existe esta práctica y cómo se originó?

Imagina que eres un ingeniero o ingeniera que trabaja en una fábrica de McDubadoofs. Tu meta es hacer la mejor versión de este producto: eficiente, duradero, y que cubra las necesidades de las personas. Después de varios meses o hasta años de arduo trabajo, logras alcanzar esta meta: tu McDubadoof 3000 tiene un ciclo de vida de hasta 50 años, necesita un mínimo de energía y facilitará la vida de muchas personas ¡Genial!

Pero… espera un momento. Los dueños de la fábrica de McDubadoofs no están tan contentos, ya que sus compradores no tendrán que volver a comprar un nuevo McDubadoof ¡hasta en 50 años! Tu producto acaba de matar su negocio. Sin embargo, para tu suerte y la de tus jefes, se les ocurren varias formas de hacer que las personas no sólo sigan queriendo comprar McDubadoofs, sino que cada año compren más: generar publicidad para que deseen comprarlos, crédito que les da los medios para hacerlo, y obsolescencia programada para generar mayor necesidad.

Fábrica de McDubadoofs

En realidad, este ejercicio mental es una gran simplificación de lo que ha pasado a lo largo de la historia, conforme la industrialización, la producción masiva y una economía basada en el crecimiento se volvieron dominantes en nuestras sociedades. Es así como la obsolescencia programada se volvió una de las herramientas más importantes para que las industrias aumentarán sus ventas.

No todos somos igual de obsoletos

Existen diferentes maneras de pensar en la obsolescencia. Algunos sólo la dividen entre la programada, donde el producto se diseña a propósito para acortar su vida, y la percibida, es decir, cuando factores externos nos hacen sentir que debemos de consumir ese producto, como la publicidad que nos dicta que nuestra ropa o celular están pasados de moda.

En un artículo de la Revista Internacional de Ingeniería Sustentable, los autores expanden esta visión y establecen todas las obsolescencias como programadas pero con cuatro tipos diferentes:

Un producto puede tener todos estos tipos de obsolescencia. Por ejemplo, los celulares. Primero, frecuentemente mejoran sus sistemas operativos, su capacidad de memoria y la efectividad de sus herramientas (como las cámaras). En segundo lugar, las campañas publicitarias y de mercadotecnia se aseguran de hacernos sentir que la última edición del iPhone no sólo es la mejor en términos tecnológicos, sino que vamos a ser los más chidos de nuestro grupo de amigos por tener ese iPhone, aunque la versión que tenemos del año pasado siga funcionando muy bien. Además, si después de cierto número de cargas su batería deja de funcionar, o si su pantalla se rompe fácilmente, a veces resulta hasta más barato comprar uno nuevo que intentar cambiar la batería o arreglarle la pantalla.

Evolución del iPhone. Imagen de The Wall Street Journal

Focos a medias y medias desenfocadas

Dos de los casos más famosos y mejor documentados en la historia de la obsolescencia programada son los focos y las medias.

Este foco en Livermore, California, lleva prendido desde 1901.

¿Y ahora qué hago?

La obsolescencia programada es una pequeña muestra de cómo estamos inmersos en un sistema que está diseñado para que sigamos consumiendo sin parar, y que tiene graves implicaciones tanto ambientales como sociales.

Sin embargo, muchas personas están trabajando para cambiar esto, y aquí te presento algunos ejemplos, aunque seguramente existen muchos más y este artículo es un primer escalón para investigar sobre estas alternativas:

Manifiesto de auto-reparación de iFixit

¿Conoces algún otro ejemplo? Déjalo en los comentarios.

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